Punteo grupo Leibniz 2012

Grupo Leibniz

2012

Lunes 26 de marzo

  • Leibniz debería permitirnos pensar nuevas relaciones entre materia y memoria (lo que en sus términos sería materia y alma).
  • Además -y a diferencia de Spinoza- nos situaría en perspectiva.
  • Desde Leibniz se puede pensar en la relación (infinitesimal) entre planos o perspectivas inmanentes o incomunicables (la música y una fiesta [Tous le matins du monde]; los grupos y el trabajo). <<Todo juicio sintético es analítico>>.
  • ¿Qué lugar queda en Leibniz para el acontecimiento?
  • Continuidad / discontinuidad (en el ver [Imagen], escuchar [Música], escribir [Texto], etc.) como producción de mundo.

Textos para trabajar:

  • Monadología
  • La profesión de fe del filósofo
  • Discurso de Metafísica
  • Verdades necesarias y contingentes

 

Lunes 2 de abril

(Empezamos a leer La profesión de fe del filósofo)

Dios es definido como la sustancia omnisciente y omnipresente; y también es justo; ser justo es amar a todos; amar es deleitarse en la felicidad de otro; deleitarse es sentir la armonía.

La armonía es definida como similitud en la variedad; o diversidad compensada por la identidad.

En Leibniz esta armonía es pensada desde cierto plano omnisciente (Dios). “…en nada pensable habrá armonía alguna si El [Dios] no la piensa continuamente.” Lo singular se vincula sólo a partir de una perspectiva (o identidad), sin reducir o eliminar su singularidad (en Aristóteles, por ejemplo, la identidad o semejanza no se concibe desde una perspectiva, sino partiendo de propiedades de los entes concebidos, en primera instancia, fuera de toda relación; desde Leibniz, no se podría plantear la similitud o la relación en dos cosas sin plantear la perspectiva que las contiene).

Con respecto a la felicidad, Leibniz dice que es sólo posible para los espíritus, para aquello que tiene conciencia de su estado: “nadie es feliz sino el que es un espíritu”, porque “nadie es feliz si no sabe que lo es”. La felicidad no es más que la conciencia de la armonía (similitud en la variedad o diversidad compensada por la identidad).

La felicidad, por lo tanto, ha de consistir en el estado espiritual máximamente armónico. La naturaleza del espíritu consiste en pensar; por tanto, la armonía del espíritu consiste en pensar la armonía; y la máxima armonía espiritual, es decir, la felicidad, consiste en la concentración de la armonía universal, es decir, de Dios, en el espíritu.

En nuestros términos, pero siguiendo esta noción leibniziana, la felicidad es asimilable a darle mundo a todas nuestras singularidades, a conjurar o reducir la ansiedad al mínimo.

Lunes 9 de abril

El trato de lo singular como tal en la filosofía de Leibniz contrasta con la tradición aristotélica o cartesiana de concepción, distribución o clasificación de los entes.

La armonía (o continuidad) es un problema para la música (tonalidad por ejemplo, pero también atonalidad) como para el cine (continuidad como problema del montaje).

A partir de cierto nivel en Leibniz, el plan armónico desaparece, en la medida en que se rompe un vínculo expresivo y se desarma la unidad (se puede pensar la relación entre sonidos y una pieza musical, o entre pixeles y una fotografía). En éste sentido, lo armónico también supone niveles de des-armonía.

(seguimos leyendo La profesión de fe del filósofo, apartado 36)

 

El mal en Leibniz es entendido como odio a Dios. El odio consiste en sufrir por la felicidad de otros.

La concepción formal del mal en la filosofía hegeliana, por ejemplo, se orienta hacia todo aquello que frente a la forma se presenta como anómalo por encontrarse privado de alguna facultad humana (Quasimodo). En Aristóteles pasa lo mismo, lo que contradice la forma, se ubica por fuera del género: degeneración.

En Leibniz y también en Spinoza, no se mantiene una concepción de una esencia eminentemente perfecta de la cual los entes son manifestaciones más o menos imperfectas; sólo así puede sostenerse una filosofía de la univocidad, suspendiendo el juicio sobre la singularidad, o anulando el juicio, que es lo mismo.

El mal, o el pecado, tienen como causa (causa física) la existencia de Dios; pero esto no quiere decir que los pecados se deriven de la voluntad divina, sino que derivan de la acción de los entes. (Ver diferencia entre Orestes y Nerón, en donde el acto es el mismo, pero la voluntad difiere y por esto uno se salva y otro se condena). La voluntad se liga a cierto plano superior en tanto amor o en tanto odio.

Nietzsche, al eliminar a Dios y recomponer la multiplicidad de perspectivas, corre de plano el bien y el mal. En el perspectivismo, el bien y el mal situados en perspectiva son la base del antagonismo en la medida en que son bien y mal en términos absolutos. Esto en Spinoza o Leibniz es inaceptable porque crearía contradicciones al interior de Dios mismo.

Lunes 16 de abril

Leibniz relativiza el mal (es decir plantea que no existe absolutamente) para evitar una concepción esencial del mal, porque implicaría asumir que el mal está en Dios.

Por otra parte, una forma útil para entender la noción de pliegue, por el momento, es asimilarla al concepto bergsoniano de contracción. En el sentido barroco, podría entenderse como una multiplicación exponencial (poesía religiosa) o infinitesimal (como en la satírica de Quevedo) de niveles.

(seguimos leyendo La profesión de fe del filósofo, apartado 56)

Sobre la necesidad del pecado: el pecado no es necesario, sin embargo “en la serie total de la armonía la existencia de los pecados es compensada con bienes mayores, debido a esto los tolera o admite aunque los hubiera eliminado siempre que en absoluto hubiera podido”.

Podrían asimilarse, en Leibniz, las nociones de armonía y pecado con las de necesidad y contingencia.

Leibniz puede entenderse como un filósofo reaccionario en la medida en que entre sus principios éticos se encuentra el de reconocer una continuidad o una armonía (pre)existente o preestablecida, reconocer un plan armónico mayor al humano. La contradicción o discontinuidad son -en lo que llevamos viendo de su filosofía- concebidas como pecado.


Lunes 23 de abril

Las discontinuidades son percibidas como mal sólo en tanto se ignora el plan armónico mayor. Esta posición es la que permite plantear que éste es siempre el mejor de los mundos posibles.

La condena leibniziana se podría decir que es una condena instantánea y a la vez un salto inmediato al plano de la eternidad. O mejor, es una fusión entre lo instantáneo y lo eterno: aquello que hacemos todo el tiempo, por miseria o justicia, por odio o por amor, nos determina en un sentido eterno; nos condena o nos salva. La noción nietzscheana del eterno retorno (hacer algo de manera que se pueda repetir infinitas veces) está muy cerca de esta noción, solo que es un poco más liviana (ver El viajero y su sombra).

(seguimos leyendo La profesión de fe del filósofo, apartado 66)

Todo lo que es, es necesario porque puede deducirse de la esencia de la cosa; esta esencia esta prevista en Dios. Lo posible, queda excluido de esta esencia. Todo aquello posible que no es acto forma parte de otro mundo (en este sentido podría decirse que entendiendo el mundo en su totalidad, aquello que no fue acto, que se concibe como posible, NUNCA fue posible en realidad y NUNCA lo será). Lo imposible es aquello que, dadas las esencias o monadas, no puede entenderse como parte o producto de ningún mundo.

A partir de las nociones de posible y necesario se pueden entonces dividir mundos. Lo posible no pertenece a este mundo, sino sólo lo necesario. Lo contingente y también lo posible sólo existen en la conciencia, no en la existencia; lo necesario es producto de la continuidad, de la afirmación de un sentido. Por esto, lo necesario es descubierto una vez dada la continuidad, una vez afirmado cierto sentido.

La física se ubica fuera de lo necesario, porque lo necesario se define como aquello que tiene causa en sí misma. Por esto la física requiere una metafísica.

Si uno sale de Leibniz, la continuidad se puede asimilar a la política.

Lunes 30 de abril

La crisis religiosa que implica la Reforma encuentra en Spinoza y Leibniz dos soluciones diferentes: Spinoza busca el sentido de las cosas en la inmanencia, en la singularidad; Leibniz rearma la necesidad de la existencia de un plan armónico superior al humano (Charlamos sobre el sentido de la política desde los ‘80s hasta hoy y las diferentes formas que asume, las más y las menos trascendentes).

(seguimos leyendo La profesión de fe del filósofo, hasta el apartado 90)

Leibniz desarma la libertad o la voluntad al plantear que se encuentran determinadas o motivadas por un plan superior.

Lunes 7 de mayo

Lo condenable es la actitud que el desdichado tiene frente a la desdicha (que es parte necesaria del plan armónico mayor); en el mejor de los mundo posibles, hay algunos que se llevan la peor parte… su condena gravita sobre su no aceptación.

La diferencia de plano entre la cadena causal de “motivos” con sus acciones, por un lado, y la conciencia sobre esa cadena, por el otro, funda el espacio para la libertad: al punto que habría una distinción tajante entre “causa” y “motivo”. No hay una causa en la naturaleza para el mal o para el odio a Dios, sino motivos (infortunios); por lo tanto, la verdadera causa para el mal o el odio a Dios está en el hombre, en su voluntad.

Lunes 14 de mayo

La voluntad del ser (voluntad divina) no podría ser modificada o alterada por la voluntad de los entes.

“…los condenados jamás son absolutamente condenados sino que siempre se van a condenar; son condenados por esa obstinación, esa perversión del apetito, esa aversión a Dios.”

La mirada leibniziana es, en un sentido muy diferente al nietzscheano, aristocrática, ya que está teñida de reactividad frente a los procesos que ponen en tela de juicio el orden tradicional-medieval. El pasado debe ser aceptado al igual que el presente como tal; la reforma es sólo posible en el futuro.

La lógica leibniziana es quizá una mezcla entre el pensamiento tradicional y el moderno, en la medida en que nunca se discute el plan divino y que también se le da una gran importancia a los fenómenos de la conciencia (aceptación/no-aceptación del plan divino).

Frente al reclamo a Dios por el perdón de todos los condenados, el eremita es enviado a dialogar con Belcebú. En este diálogo se demuestra que la causa de la condena de Belcebú y todos los condenados está no en Dios sino en sus voluntades. Para Leibniz, el rechazo y el odio del mundo presente en Belcebú es la verdadera causa de su condena.

Para Nietzsche, sin embargo, habría en Belcebú, además de un odio del mundo de Dios, un goce de sí mismo; éste goce expresaría un mínimo de afirmación, y esto sería para Nietzsche lo que garantiza su salvación.

Lunes 21 de mayo

Singularidad es un término que debemos pensar ligado a la multiplicidad; mientras que individuación debemos ligarlo a la unicidad.

Spinoza: esencia sustancial (verbal y anterior a la distribución en atributos) – esencia de modo (eternamente en los atributos) – modos (en la existencia).

El modo existente es un compuesto de pensamiento y extensión.

Ejemplo de la meditación: desde Spinoza, la meditación aumenta la capacidad de activar la potencia (dada) de pensar y al prender la luz, por la afección de los objetos y la actividad pensante que demanda dicha percepción, disminuiría la actividad pensante y aumentaría la pasividad pensante; desde Aristóteles, sucedería lo contrario, ya que al prenderse la luz se actualizaría la potencia de pensar antes latente.

En Leibniz, la diferencia en fortuna (con respecto a las circunstancias que han de depravar la voluntad de un individuo) radica en una simple cuestión de distribución espacio-temporal y, por ende, se encuentra determinada por la individuación (existencia) y no por la singularidad (esencia divina).

Seguimos con “Demostración de las proposiciones primarias”.

Lunes 28 de mayo

Descartes le atribuye una preeminencia a la res cogitans por sobre la res extensa.

(Leemos “Demostración de las proposiciones primarias” de Leibniz.)

La explicación de una palabra es su definición; La explicación de la proposición es igual a su demostración.

“La definición es una idea significada. La demostración es un razonamiento significado. Un razonamiento es una cadena de ideas. La demostración es una cadena de definiciones”.

“Hay proposiciones indemostrables, esto es aquellas que se deben percibir por los sentidos, por ejemplo: el sol brilla.”

“Entre las proposiciones demostrables, unas son de razón otras de hecho. Ejemplo de proposición de hecho: la tierra se mueve, que al admitir dos proposiciones, una de hecho, pero indemostrable, esto es, que tiene que ser percibida por ‘ los sentidos: la tierra es consistente, o sea, tiene cohesión. Otra de razón: la cohesión de un cuerpo en reposo es nula; de ahí deduje, en general, que todo cuerpo celeste, como el sol, la luna, la tierra, etc., debe poseer un movimiento propio diferente del movimiento de la masa restante y, dadas las circunstancias, en torno de su propio centro.”

“Proposiciones de razón son las que surgen únicamente de las ideas o, lo que es igual, que nacen de un conjunto de definiciones que no deben su origen a los sentidos y que, por tanto, son hipotéticas, necesarias, eternas, como todas las proposiciones abstractas de la geometría, de la aritmética y de la foronomía.”

Conversión de un axioma en definición: “En efecto, en lo que respecta a cualquier axioma semejante, aseguro que después de haber establecido sus definiciones puedo obtener que forzosamente los admita hasta un escéptico, por radical que sea.”

“Que nada existe sin razón (por lo que yo sé), fui el primero en demostrar que es el fundamento de las ciencias del espíritu y del movimiento.”

Lunes 4 de junio

(Seguimos con “Demostración de las proposiciones primarias” de Leibniz.)

Cándido de Voltarie: relación entre filosofía, aristocracia y el mundo del trabajo.

Spinoza y Leibniz heredan de Descartes la fundamentación metódica del conocimiento. Una problemática en común para los tres (agregando a Descartes) es la imposibilidad de salir del cógito y la nihilización del mundo que supone su puesta en relación con un plano sensible o práctico (por nihilización entendemos el no aceptar ningún conocimiento como válido o certero a menos que pueda basarse en sí mismo; negación de lo sensible).

Hay una concepción del signo que Descartes (y también Spinoza, cuando habla del primer orden del conocimiento) hereda de Occam. La implicancia directa de dicha concepción radica en la ruptura entre la conciencia y el mundo (o pensamiento y extensión); hay una brecha infranqueable entre conciencia y mundo (ver ejemplos de la pluma y de la risa y el llanto en Occam). En cualquier caso, la relación está en Dios.

Nada es sin razón. Pregunta sobre si dadas las condiciones o requisitos para algo, ese algo necesariamente existe: en Leibniz sí, pero si situamos la pregunta en un contexto más bien contemporáneo se plantea el problema de lo acontecimental o de lo contingente (por ejemplo, el comunismo en Negri).

Requisitos = razón suficiente / Condiciones = razón necesaria

Lunes 11 de junio

(Seguimos con “Demostración de las proposiciones primarias” de Leibniz.)

Introducir indeterminación en cualquier explicación lógica de un hecho, fenómeno e incluso del universo es equivalente a reconocer la Nada como causa, lo cual contradice la proposición “Nada es sin razón”.

En Spinoza, el efecto (el modo, por ejemplo) no se separa de la causa (la substancia, por ejemplo), y esto es justamente lo que garantiza la univocidad.

En este texto, es menos interesante el contenido de las demostraciones que su forma. La proposición nada es sin razón podríamos entenderla como un pliegue que se despliega en cada demostración.

La definición de Deleuze de filosofía como un plano o modo del cerebro que construye conceptos permite incluir desarrollos no necesariamente basados en la lógica o en la razón como desarrollos filosóficos (por ejemplo, Nietzsche, que no encajaría en la filosofía clásica). Esta sería una definición contraria a la de concebir la filosofía como búsqueda de un fundamento.

Lunes 18 de junio

(Terminamos con “Demostración de las proposiciones primarias” de Leibniz)

No es lo mismo decir “A = A” que decir “A = aquello que es A”. La primer proposición es lógica analítica, (esencialista?); la segunda, ontológica, sintética (existencialista?).

(Leemos “Diálogo sobre la conexión entre las cosas y las palabras” de Leibniz.)

La posibilidad del encuentro de una proposición verdadera radica en la utilización de un método legítimo y en un vínculo entre la naturaleza de las cosas y el modo de conocimiento (el cogito presupone dos cosas: que hay una verdad de las cosas y que esta verdad es accesible).

La noción de signo medieval se encuentra relacionada con las pasiones (impresiones). La relación con la cosa está mediada por lo pasional, por esto hablamos de signo.

Leibniz plantea que la relación entre la palabra y el signo es arbitraria; no así lo es la relación entre el signo y el espíritu (la cosa es concebida sólo relacionalmente, pasionalmente; conocimiento inmediato y causal)

(Leemos “¿Qué es idea?” de Leibniz.)

“Se dice que expresa una cosa aquello en [lo] que hay respectos (habitudines) que responden a los respectos de la cosa que va a expresarse.” (Respecto = proporción, correspondencia).

Si bien en Leibniz y en Spinoza se conciben Dios y las criaturas en términos de paralelismo, correspondencia o respecto causal, en el primero, a diferencia del último, nunca se mezclan los planos de lo infinito de Dios y lo finito de las criaturas. La beatitud spinoziana sí supone, por el contrario, la posibilidad de pensar unívocamente la sustancia y sus expresiones (ambas se dicen de la misma manera).

Lunes 25 de junio

El mundo es accesible -de hecho sólo existe- pasionalmente, desde la perspectiva. El hecho de que existan pasiones alegres y tristes, lleva a Spinoza a pensar en la existencia de un plan en la naturaleza.

Revisar en Borges los cuentos que laburan el tema del plan y de la ausencia de plan (“Ruinas circulares”, o la poesía “Heráclito”). [Pispear también “invasión” de Hugo Santiago Muchnick].

(Leemos “Del destino” de Leibniz.)

“…todo acaece matemáticamente, esto es, infaliblemente, en todo el ancho mundo, de suerte que, si alguien pudiese tener una percepción suficiente de las partes inferiores de las cosas y tuviese bastante memoria y entendimiento para captar todas las circunstancias y tenerlas en cuenta, sería un profeta y vería lo futuro en lo presente, como en un espejo.

Pues así como las flores y los animales mismos ya tienen su formación en la simiente, aunque ésta puede modificarse algo por accidentes que sobrevengan, así cabe decir que el mundo futuro está contenido y perfectamente preformado en el mundo presente, por cuanto ningún accidente puede sobrevenirle desde fuera, ya que no hay nada fuera de él.”

La percepción del caos (ver claras ciertas cosas y oscuras ciertas otras) es tal en la medida en que no se asume la perspectiva divina.

Lunes 2 de julio

¿Cómo escapa Leibniz a una noción eminente del ser? No se vería cómo si se pone atención a su noción de “orden preformado”, a su noción de armonía y la relación entre ésta y cada mónada o cada perspectiva.

La noción de “posible” en Leibniz pareciera funcionar anulando o clausurando los mundos posibles (o prácticas posibles) contrarias al plan armónico preformado (cadena de necesariedad).

(Leemos “Verdades necesarias y contingentes” de Leibniz.)

Toda proposición es verdadera cuando el predicado está incluido en el sujeto.

Las proposiciones necesarias son aquellas que se pueden resolver en proposiciones idénticas (decir lo mismo en otras palabras).

Lo contingente es todo predicado del cual no se deduce el sujeto o la causa.

Leibniz hace una distinción entre dos tipos de análisis, uno finito (propio de o posible en el plano del hombre) y otro infinito (propio de o posible en el plano de Dios).

¿Qué necesidad existe de plantear dos verdades, una necesaria y otra contingente? La verdad es aquella idea que se corresponde con lo que efectivamente pasa. Para nosotros, hay verdades que podemos explicar y que no podemos explicar; no podemos explicar todas las causas y todos los efectos de las cosas, pero sí reconocer su  causa como verdadera en un plano divino (en Spinoza, conocimiento de efecto vs. conocimiento de causa / diferencia entre primer y segundo género).

Verdad necesaria es verdad de la esencia (verdades lógicas, verdades matemáticas); verdad contingente es  verdad de la existencia (verdades científicas o cotidianas).

Dios no se mueve en el plano de la contingencia.

Lunes 9 de julio

Charlamos sobre el problema o la dificultad que implica pensar la necesariedad como infinito. Un ejemplo sería pensar los números pares: son necesarios e infinitos.

Lunes 20 de agosto

(Leemos los apartados 8 a 12 de “Discurso de Metafísica” de Leibniz.)

“… podemos decir que la naturaleza de una sustancia individual o de un ser completo es tener una noción tan completa que sea suficiente para comprender y hacer deducir de ella todos los predicados del sujeto a quien esta noción se atribuye. Por el contrario, el accidente es un ser cuya noción no encierra todo lo que puede atribuirse al sujeto a quien se atribuye esta noción. Así, la cualidad de rey que pertenece a Alejandro Magno, haciendo abstracción del sujeto, no está bastante determinada a un individuo y no encierra las otras cualidades del mismo sujeto ni todo lo que la noción de este príncipe comprende; Dios, en cambio, viendo la noción individual o haecceidad de Alejandro, ve en ella al mismo tiempo el fundamento y la razón de todos los predicados que pueden decirse de él verdaderamente, como, por ejemplo, que vencería a Darío y a Poro, hasta conocer en ella a priori (y no por experiencia) si murió de muerte natural o envenenado, cosa que nosotros no podemos saber más que por la historia…”

Para Leibniz, lo que define a una sustancia individual es el hecho de que exista una noción de dicho ente.

Lo que diferencia al hombre de Dios es el hecho de que Dios conoce las sustancias individuales cabalmente y a priori, mientras que el hombre por experiencia y de manera sucesiva o parcial.

Lunes 10 de septiembre

¿Acaso la singularidad se da/expresa/aprehende a partir del atributo pensamiento? [“Toda experiencia es experiencia de sí mismo” (Nietzsche); “Nada existe fuera de una perspectiva” (Leibniz)]

No hay singularidad en sí, más allá de una perspectiva que la apropie, le dé sentido o la someta a un cuerpo.

La sensibilidad (afección) no puede pensarse abstraída del movimiento (afecto).

Lunes 24 de septiembre

(Leemos los apartados 1, 2 y 3 de “Principios de la Naturaleza y de la Gracia fundados en la Razón” de Leibniz.)

En el apartado 1, lo simple es asimilado al alma; lo compuesto, al cuerpo.

En Leibniz, hay un desfasaje entre los planos del pensamiento y de la sensación: el pensamiento tiene potencias que trascienden las limitaciones de lo sensible. Pueden pensarse relaciones entre los elementos más allá de su puesta en relación extensa o corpórea.

El pensamiento o la práctica de pensar es lo que heredamos de Dios, es lo que nos salva o lo que nos condena.

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