Sobre las diferentes percepciones de un elemento artistico.

 

Si hay un problema a discutir hoy en dia en el plano artístico, es el del espectáculo.

¿son los emprendimientos artisticos capturados y transformados en mercancia espectacular o hay acaso un modo de producir arte que tiene ya de antemano al publico como su receptor?..

Deleuze habla, nose si apuntando a este problema o no, en el libro Logica de la sensación sobre los cuadros de un pintor llamado Bacon (en particular sobre uno llamado “pintura” de 1976) en este autor, dice Deleuze, se hace un esfuerzo enorme por conjurar al espectador .. lo que el cuadro invoca es un testigo …(habría que leer el texto mas en profundidad y ver exactamente de que esta hablando cuando se refiere a un testigo y como funca) … la idea esta buena ya que denota que desde la obra misma se selecciona (o se crea) a su “receptor” … la obra misma ya contiene en si a la idea de publico..

Se me ocurre que estas dos lógicas (la del publico y la del testigo) pueden ser pensadas desde la improvisación músical.. hay un modo del solo que a lo único que esta apuntado es a denotar el virtuosismo del ejecutante o por lo menos decir que lo va a poner en un espacio central y solitario.. y todo la música de fondo va a servir de vidriera para que los diferentes solistas vayan pasando uno tras otro, esto es básicamente el funcionamiento del jazz (es muy injusto decir esto para con todo el género y en cierta medida falso, pero maso menos va por ahí la cosa….)

http://www.youtube.com/watch?v=FAYt3a-c_k0

En este video esta ejemplificada la lógica esta… Estos cuatro tipos son grandes personalidades en el ambito del jazz que se juntaron para tocar Standars de jazz .. un Standard es un tema (que normalmente nunca tienen menos de 50 años de antiguedad) sobre el cual los musicos van a improvisar… La estructura es Melodia-Solos-Melodia y a otra cosa… en este caso la guitarra va a estar tocando la melodia que dura hasta el segundo 0.30 para despues tomar el 1er solo que dura 44 horas. Y asi con todos .. el resto de los musicos que no son el solista van a estar tocando la base armonica del tema una y otra vez.. para ponerlo en otros terminos.. es como si uno agarrase la cancion de feliz cumpleaños y cuando termina la empezas de vuelta pero esta vez en vez de cantar las misma melodia vas a cantar una diferente  sobre la misma secuencia armonica..

Ahora bien, hay otra lógica de la improvisación que supone la creación de lo que pareceria ser un territorio musical, con sus temas y sus motivos que lo constituyen y que  despues estos van a empujar los limites del territorio, hacerlo crecer hasta que la fuga sea inmininente y un nuevo territorio sea creado apartir de eso que fugó o bien desde cero . El virtuosismo del ejecutante si bien puede ser notable o no, queda relegado a un segundo plano.. uno es testigo de la producción músical y su existencia no esta determinada por que el elemento sea percibido sino que se es invitado a presenciar un acontecimiento musical determinado y de algun modo sucederia aunque no estuviese alli…

 

http://www.youtube.com/watch?v=mC-X97NfmhQ

Para que pintar, componer, crear? Realmente, si nos sacamos de encima el publico o cualquier tipo de expresión personal de un individuo, es como si de repente estuviésemos parados en el medio del desierto… parecería como si no tuviese sentido hacer algo sin que alguien lo este mirando… Esto creo que contiene cierta verdad. El otro es un problema en cualquiera de las cosas que uno hace y siempre está.. la creación de un publico va a ser un modo de inclusión del otro, pero el otro separado, un otro pasivo al que no se le requiere mas que su percepción de lo que se le esta mostrando…

La hipótesis seria que la obra misma ya contiene su modo de la percepción… hay cosas que solo están hechas para que uno las mire…. elementos que casi a un nivel físico lo fuerzan a uno a ser un perceptor en el instante que aparecen … ciertos culos están hechos para acumular mirada…ciertas músicas van a atrapar el oído instantáneamente… los ejemplos de esto abundan .. casi sin exclusión todos los lugares que recorremos habitualemente se pelean por nuestra percepción constantemente.

Cual seria la diferencia entre producir musica y componer?

El termino clasico para definir creacion musical siempre fue Composicion.

Ahora en la musica electronica ya no se compone mas musica sino que se produce.

Componer, dar compostura a una serie de sonidos preexistentes? en oposicion a producir sonidos ?. Por ahi es esta la diferencia: en el termino clasico uno laburaba con sonidos ya dados, practicamente inmoviles (el piano, violin, tecnica de canto etc) con su rango de posibles (tecnica extendida) y los organizaba de manera compuesta, ergida. De ahi la posibilidad de escribir musica, gracias a este pacto preexistente.

Mientras que cuando uno habla de produccion musical, se esta hablando de un laburo sobre la materia sonora. Ya el modo en el que se va a presentar el sonido (esto es, que tipo de composicion va a tener) es secundaria con respecto al sonido mismo. Probablemente por ahi venga la linea de remixar algo: me importa poco la forma que tiene esto, me importa poco crear una forma, son todas parecidas. Dame una forma que yo la voy a producir de otro modo. Misma forma, diferente contenido (?).

Va medio por arriba esto, porque SI hay un laburo sobre la forma en la produccion musical, pero funca diferente a la composicion.

Este es un video de Skrillex laburando con los restos fosiles de los Doors (mamita las caripelas!) .. la premisa de Skrillex es. “Subanse, e improvisen, yo lo voy a reacomodar”

Este segundo video son las variaciones de eno sobre el canon de Pachelbel. Esta bueno que justamente el nombre sea “variaciones” dado que este mismo termino viene del modelo compositivo, en el cual un motivo musical era reformulado. Aca el laburo de Eno ya no parece tener como centro un motivo musical sino que se dedica mas a meter mano sobre las duraciones de los sonidos … si a alguien le pinta escuchar ambas (el canon y las variaciones de Eno) y hacer un analisis mas piola estaria copado., pero parece venir x ahi la mano.

estas serian unas variaciones en terminos clasicos. Se va a escuchar una 1era cancion que va hasta el minuto 1:40 y de ahi arranca la 1era variacion. Son un par.

Palabra libre – 2012

Ser grupos es estar, necesariamente, implicados con el pensamiento. Estamos implicados con sus potencias para organizar, para construir, para problematizar. Estamos implicados incluso, y sobre todo, en tanto que nos desborda. Pero justamente, estamos implicados con el pensamiento en tanto grupos, es decir, en su existencia exterior, abierta, desplegada, casi impersonal o si se quiere pre-personal. Podríamos resumirlo: nadie piensa solo. Todos pensamos desde otros, por otros, para otros, entre otros.

Sin embargo, es extremadamente difícil pensar con otros, pensar juntos. Desde, por, para, entre, no es con otros, no es juntos. Incluso cuando charlamos, cuando preguntamos, cuando respondemos, no es seguro que estemos pensando juntos. Y si se consigue, se consigue momentáneamente, por ahora, en tanto, hasta que, ya que nuestro pensar con otros siempre está a punto de deshacerse, e incluso cuando no se deshace hay que hacerlo de nuevo, una y otra vez.

Mucho tienen que ver las palabras en esto. Nuestro pensar se anuda, se extravía, se vuelve extraño y común en su vínculo con las palabras. Si bien es claro que el pensamiento y la palabra no son lo mismo (pensar no es ordenar, jerarquizar, aclarar palabras), la relación es ineludible: el destino, los destinos de nuestro pensar juntos están totalmente emparentados con los avatares de las palabras. Y ahí nos encontramos, y de esto deberíamos hablar.

No podemos garantizar mucho, pero podemos intentar garantizar ese irreductible deseo de Spinoza: una palabra libre, un decir libre. No es posible legislar el pensamiento con leyes. El pensamiento, en su ámbito privado (o mejor, silencioso), no puede ser sometido. Un decir capaz de entrar en relación con el pensamiento, capaz de llevarlo hacia un pensar juntos, debe ser a la vez un decir que no esté sometido: la libertad de poder decir todo aquello que se piense, de poder decirlo sin cuidarse, de poder decirlo dejando que ese decir se aleje de uno hacia un pensar que es de muchos, poder decir más allá de la moral.

El decir nunca es sólo un decir, es también un escuchar, y en tanto escuchar, requiere también ser libre, lograr separa lo dicho de quien lo dice, aunque sea importante pensar quien lo dice. Quién habla no es el responsable de sus palabras, no tiene por qué responder por ellas. Sus palabras se volverán públicas, impersonales, pre-personales. Pero también, en cada uno, es necesario volverlas propias, propias para discutirlas (y así, entonces, discutir con uno mismo… y quizás, si no hay nada que discutir con uno mismo, no hay nada que discutir).

Nuestro intento de decir libre, un escuchar libre, tiene también aquello que lo asedia. Desde arriba y desde el pasado, desde eso que va desapareciendo pero insiste, la libertad de palabra es asediada por los dogmas, por los criterios de verdad, por todos los saberes que se legitiman trascendentemente, como las verdades académicas, religiosas, militantes, las verdades ligadas a autores (porque lo dice x es verdad), a especialistas, a revelaciones.

También desde el pasado, pero desde abajo, lo asedian subjetivaciones tristes, amistades impolíticas: el chisme, el cuchicheo, todo aquello que no se puede decir de frente y entonces se dice de espaldas, todo aquello que no se atreve a alzar la voz y entonces habla por lo bajo, se pliega, agrupa lo débil.

La palabra del dogma y la palabra del cuchicheo comparten una propiedad: ambas ocultan su producción, la restringen, ya sea porque sólo unos pocos son validados para producir la verdad del dogma, ya sea porque los juicios débiles del cuchicheo carecen de potencia para decirse abiertamente.

El otro asedio viene desde el presente, también desde arriba y abajo. El asedio del presente tiene a su favor la sorpresa de la novedad, la flexibilidad de lo que  aún se encuentra en desarrollo. Desde arriba, el asedio se desarrolla desde los medios, desde la infósfera de Bifo, que satura con imágenes nuestras capacidades cognitivas y afectivas. Desde abajo, la amenaza de la locura que se presenta bajo la forma de pequeñas opiniones que se constituyen sólo a partir de la búsqueda de visibilidad, que existen solo en las miradas de otros, que existen solo por las miradas de otros.

Finalmente, otra vez desde arriba y abajo, el asedio desde el futuro, o quizás desde una eternidad, una atemporalidad que se repite. La libertad de la palabra se ve asediada por la voz indeterminada (siempre a punto de determinarse, siempre prometida) de los derechos humanos, de las abstracciones genéricas, de la paz mundial, la ecología, la niñez o cualquier comodín que permita construir nuevos trascendentales. Desde abajo, estos nuevos trascendentales se actualizan en nuevas posiciones argumentales: victimizaciones tan extremas que llegan a no reconocer ninguna capacidad, ninguna afirmación en la victima; nuevas morales que se encuentran al acecho, esperando la oportunidad de encontrar su enunciación, su juicio. Nuevos modos de escandalizarse, de hacer callar al otro, de volverse juez.

Los asedios llegan desde todos los espacios y los tiempos. Pero el decir libre debe insistir: producir sus valoraciones a la vista de todos, entre todos; permitir que un argumento se imponga por su propia potencia (su capacidad de afectarnos, su capacidad de abrirnos caminos). Todo debe ser barajado de nuevo, una y otra vez. En esta repetición sólo quedará lo que puede volver, aquello que efectivamente existe, insiste.